sábado, 12 de febrero de 2011

Síndrome del "corazón roto" acecha a mexicanos


Los síntomas son similares a los de un paro cardiaco: un dolor insoportable en el pecho, debilidad y sensación de desmayo, sólo que el corazón sigue latiendo y la tristeza cada vez es más profunda hasta la depresión.

El síndrome del Corazón Roto acecha actualmente a 12 millones de mexicanos.

Divorcios, desencuentros amorosos y fallecimientos son las principales causas de estrés por depresión y ansiedad entre los mexicanos, según la más reciente del Instituto Nacional de Psiquiatría de la Secretaría de Salud, que se encuentra en alerta ante las bajas tasas de tratamiento.

"Las personas con estos síntomas a su vez tienen hasta tres o cuatro veces más probabilidades de sufrir problemas cardiovasculares y hasta 30% de tener un verdadero infarto", señala Xochitl Duque, especialista del Servicio de Atención Psiquiátrica.

"Hemos detectado que en promedio los mexicanos tardan hasta 14 años en recurrir a un especialista que les podría dar las herramientas para saldar los duelos, cuya recuperación depende de su formación desde la infancia, la genética y la personalidad".

La psiquiatra señala que el 70% de los dolidos superan el duelo; sin embargo, el problema es cuánto tiempo tarda en hacerlo y las implicaciones sociales correspondientes: malestar familiar y laboral por la falta de motivación del afectado a quien se le puede considerar un "discapacitado".

Incluso la vieja frase acerca de que "nadie muere de dolor" está en cuestión. Alrededor del 30% de los deprimidos por el Síndrome del Corazón roto tiene ideas e intentos suicidas y 6% termina quitándose la vida, sobre todo hombres con algunas adicciones.

"Es un síndrome que se ha estudiado muy poco", señala Duque.

En la actualidad, el incremento de personas con depresión por situaciones sentimentales está relacionado con el incremento de divorcios.

En México se registraron 13 divorcios por cada 100 matrimonios en 2007, con un crecimiento significativo en los últimos años, ya que en 2000 la relación era de 7.4 y en 1971 de 3.2, de acuerdo con información el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los procesos de divorcio concluidos en 2007 ascendieron a 77,255; cinco mil más que en 2006 concluyeron 72,396 separadas; una alza del 6.7% en sólo un año.

Otra de las causas es la violencia social.

El Instituto Nacional de la Juventud (INJ) reveló en una encuesta entre jóvenes de 15 a 29 años que uno de cada tres confesó que ha tenido al menos un noviazgo violento físico, verbal o sexualmente.

  • Gardenia Mendoza Aguilar
    • impre.com

Si miras cuando te inyectan te duele menos


A pesar de que los más impresionables prefieren mirar hacia otra parte, el estudio revela que es mejor hacer lo contrario y dirigir la mirada hacia la aguja.

Este método -aseguran- puede funcionar como análgesico y evitarnos los malos momentos, según publica la BBC .

El experimento realizado con 18 voluntarios demostró, además, que si se magnificaba el tamaño de la zona del cuerpo para simular que es mayor, disminuye aun más el dolor.

La investigación, realizada de forma conjunta por una universidad londinense y otra milanesa, reveló detalles sobre cómo el cerebro humano gestiona el dolor.

Los médicos aplicaron calor sobre las manos de los participantes del experimento y fueron aumentando la temperatura hasta que resultaba dolorosa.

De esta forma medían el umbral del dolor y cuando se activaban las zonas del cerebro. Los científicos colocaron espejos para controlar lo que las personas veían y así encontraron que podían tolerar hasta 3ºC más de calor cuando observaban lo que estaba ocurriendo.

Otro experimento demostró que al usar espejos convexos para agrandar la imagen, los voluntarios soportaban temperaturas más altas.

La investigación demostró que hay una importante relación entre "las conexiones visuales del cerebro y las conexiones del dolor en el cerebro".

telecinco.es


Detectan señales del trastorno de déficit de atención desde la cuna

Foto LA NACION / Federico Bledel

Casi todos los sufridos familiares de chicos muy inquietos alguna vez lo temieron.

Pero aunque la popularización del término haya colaborado en que padres y maestros se confundan, no cualquier chico movedizo tiene síndrome de trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

"Es importante saber que no todos los pequeños que tienen problemas en la escuela lo padecen -aclara la doctora Andrea Berger, investigadora nacida en Buenos Aires, pero residente en Israel-.

Este cuadro está definido por problemas específicamente en el control de la atención; es decir que son chicos que se orientan demasiado a cosas que podríamos calificar como irrelevantes.

Algunos tienen solamente trastornos de atención, y otros, también hiperactividad. Lo más común es el síndrome combinado, con variaciones individuales, ya que no hay dos chicos iguales."

Después de emigrar con su familia a Israel en 1977, Berger decidió hacer la licenciatura en psicología y en ciencias de la computación, y luego se doctoró en la Universidad Ben-Gurion del Negev, donde investiga actualmente.

Desde hace casi una década tiene trabajos científicos en colaboración con el padre de los estudios de la atención, Michael Posner.

Por estos días, Berger está de visita en el país, entre otras cosas, para dar una charla en la Universidad de San Martín (informes en www.unsam.edu.ar ) sobre un estudio realizado con cuatro colegas (todas mujeres) de su universidad y de la maternidad del Hospital Universitario de Beer Sheva, el primero que analizó longitudinalmente, desde el nacimiento hasta los siete años, los múltiples aspectos que originan, se asocian, identifican y permiten pronosticar el TDAH en los niños.

"Enrolamos a alrededor de 200 familias y llegaron al final más de cien -cuenta-.

Los estudiamos desde bebes, cuando tenían dos años, tres, cinco... hasta los siete. Analizamos el desarrollo desde distintos enfoques: genéticos, educativos, cognitivos, familiares, buscando las marcas más tempranas del trastorno y también los factores predisponentes para hacer predicciones.

Tenemos más información de la que uno puede analizar en su vida, pero salieron cosas muy interesantes."

Uno de los datos más importantes, según Berger, es que las variables principales que midieron en los chicos cuando eran muy pequeños son predictivas.

"Se sabe que el TDAH tiene un componente hereditario, pero la pregunta es qué -explica-.

Un chico varón de un papá que tiene trastorno de la atención presenta alrededor de un 60% de posibilidades de expresarlo. Pero la transmisión familiar no es toda genética, en parte también ocurre a través de la crianza."

Dentro del ambiente, descubrieron las científicas, una de las cosas que predisponen al TDAH es el caos, la desorganización, falta de predictibilidad. Pero el análisis no es tan sencillo, porque todos los factores en juego afectan de forma interactiva.

"Por supuesto que a un chico que no tiene ninguna predisposición genética, tener una familia desorganizada no le causará problemas de atención -subraya la investigadora-.

Pero si se combinan los factores genéticos, los conductuales, una forma de crianza más negativa, las posibilidades aumentan."

Otro hallazgo significativo fue que en los bebes del grupo de riesgo ya se podían advertir diferencias.

"En el nivel neurológico, ya había diferencias en la madurez de la autorregulación -detalla Berger-.

Por ejemplo, al llorar, tardaban más en tranquilizarse, costaba más calmarlos.

Sometiéndolos a una prueba en que los frustrábamos (les dábamos un juguete y después lo poníamos detrás de una pantalla transparente, por ejemplo), a los dos o tres años, la ira de los chicos en riesgo era menos eficiente.

Amaban un berrinche. También, detectamos que dormían en forma más irregular."

En una de las pruebas que realizó su equipo, la doctora Berger midió la actividad cerebral de los chicos cuando estaban haciendo una tarea cognitiva en la que ponían en juego mecanismos de inhibición (se les daba la indicación de no hacer algo).

"Aunque los resultados son preliminares, sugieren que estos chicos no consiguen reclutar las zonas cerebrales necesarias para esa clase de función, tienen hipoactividad de esas áreas neuronales", explica.

Estas y otras conclusiones ayudarán a ajustar el diagnóstico y tratamiento del TDAH.

La buena noticia es que ya hay un número de estudios que indican que, en ese caso, si la medicación está bien indicada, tiene un fuerte impacto positivo.

"Muchos chicos la toman durante la niñez y luego van aprendiendo a hacer compensaciones -dice Berger-. Es exactamente como si necesitaran anteojos.

Estos trabajos sirven para desmitificar las preocupaciones familiares.

Una consulta temprana puede ahorrar muchos dolores de cabeza al chico y a la familia."

Nora Bär
LA NACION

viernes, 11 de febrero de 2011

La tartamudez: causas y tratamiento



Una corona que lo eleva por sobre las demás personas; un título –Su Majestad– que obliga a la gente a inclinarse ante su presencia.

Cuando se piensa en un rey, uno lo imagina hablando con tono fuerte y convicción, sea a un súbdito a todo el país.

Pero el rey Jorge VI, monarca entre 1936 y 1952 del Reino Unido de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, titubea, transpira, mueve los labios como masticando las palabras.

Se lo ve despedirse de su esposa y acercarse lentamente.

Se lo ve ínfimo y con miedo: la causa, un micrófono.

Con el récord de doce nominaciones a los premios Oscar de este año, El discurso del rey (ver crítica en Zona Roja, pág. 8) se encarga de darle visibilidad a una problemática que afecta a 40 millones de personas en todo el mundo: la tartamudez.

“Era un sufrimiento terrible: te cargaban tanto que enseguida tenías unos complejos impresionantes –cuenta el padre Luis Farinello–.

Yo me hacía fuerte con el fútbol, jugaba bastante bien y me hacía respetar.

Pero lo sufría, hasta que una vez escuché a alguien decir que los curas estudiaban mucho y lo hacían en silencio, y me dije:
´En silencio no hay que hablar´”.

Verónica Iglesias, licenciada en fonoaudiología, explica que “no existe una causa única que explique la mayoría de las disfemias (el término técnico para designar el trastorno).

Es un trastorno de la comunicación y una dificultad del habla que se caracteriza por una interrupción o falta de fluidez en el lenguaje.

Se prolongan sonidos, sílabas o palabras, se repiten y se sufren bloqueos mientras se conversa.

Esto va acompañado de tensión muscular en cara y cuello, miedo y estrés”, explica la profesional,que dirige el Centro Iglesias.

“El trastorno, que afecta a 40 millones de personas en el mundo, se da entre el segundo y el cuarto año de vida, durante el proceso de aprendizaje del idioma. Se da por varios factores a la vez: biológicos, sociales y psicológicos”.

Según la fonoaudióloga Julieta Castro, que en marzo asumirá como presidenta de la Asociación Argentina de Tartamudez, la cantidad de afectados es mayor:
“Se estima que el tres por ciento de la población la padece (unos 210 millones de personas).

Se da más en varones, en relación de 4 a 1.

Es genético: la predisposición puede rastrearse hasta siete generaciones hacia atrás”.

La experta pone el énfasis en cómo afecta el día a día:
“Para la mayoría es muy doloroso y tiene un gran peso en su vida, sobre todo en el colegio: las burlas, los exámenes orales.

Incluso hay docentes que han hecho repetir a nenes porque no querían hablar en el colegio. La sociedad tiene que informarse”.

“Cuando tenía ocho años, en el colegio había una señorita muy linda por la que sentía un amor y una admiración muy grandes –recuerda Farinello–.

Cuando me hacía pasar al frente, sufría el doble mi tartamudez: por la burla de los chicos y porque estaba delante de ella.

También sufrí la primera vez que tuve que dar misa, en la catedral de Quilmes.

Había estado desde las 6 de la mañana en el confesionario –era la primera vez que confesaba– y ya eran las 11. El cura me puso en el altar principal y me dejó sólo.

La primera frase que dije, tartamudeando, fue ´Estoy muy triste´”.

Distinto fue el caso de Lewis Carroll, el autor de Alicia en el País de las Maravillas, que no pudo acceder al sacerdocio por ser tartamudo.

Más tarde, le escribió un poema a la temática. En el área religiosa, algunos creen que también Moisés lo era, y hay un pasaje del Corán que dice:
“Señor, facilita mi tarea y elimina el nudo de mi lengua para que ellos entiendan mi habla”.

Cuenta la leyenda que Aristóteles combatía la disfunción poniéndose guijarros en la boca para practicar (otros le atribuyen la anécdota a Demóstenes).

Muchos famosos sufren o sufrieron la disfunción lingüística.

La única vez que Jorge Luis Borges actuó en una película “estuvo nervioso, se peleó con la maquilladora y pidió perdón por tartamudear un poco”, contó José Luis Di Zeo, director de Borges, un destino sudamericano. Aunque Alejandro Vaccaro, el presidente de la Sociedad Argentina de Escritores y biógrafo del escritor, aclara:
“Cuando empezó a dar charlas, tenía pánico de hablar en público y se tomaba una copa de licor para entonarse. Pero dio miles de conferencias donde jamás tartamudeó.

No creo que lo fuera, salvo alguna vez una palabra. Lo que tenía era miedo escénico”.

Nicole Kidman dijo que la temática de El discurso… la sensibilizó porque sufrió tartamudez de chica: “recuerdo a todas las personas diciéndome: ‘piensa, organiza lo que quieres decir y luego habla’”.

También Emily Blunt, actriz de El diablo viste a la moda, fue tartamuda hasta los 12 años y se empezó a liberar del problema interpretando personajes.

Similar fue lo de Bruce Willis: en la universidad tuvo que hacer fonoaudiología, hasta que descubrió que nunca tartamudeaba al actuar.
Curiosa es la historia de Porky, el cerdito de Looney Tunes. Su forma de hablar característica se debe a que el primer actor que le dio voz, Joe Dougherty, era tartamudo.

El cantautor cubano Santiago Feliú también vivió su infancia y adolescencia con sufrimiento: “Me la pasé evadiendo responder preguntas, escurriéndome todo el tiempo.

He dado todo tipo de excusas y escondederas, me hice experto en desaparecer antes que me mandararn a leer o a responder.

Por eso, entre otras cosas, cantar siempre me gustó y no temí hacerlo en público”, dijo a Veintitrés por correo electrónico.

El canto es una de las soluciones para mejorar la dicción.

“En las sesiones individuales se trabaja mucho con el grabador, el canto y la lectura –explica Iglesias–

Nosotros trabajamos en conjunto con psicología, porque siempre la base del trastorno es una inseguridad del paciente o una problemática familiar: una sesión semanal y una de fonoaudiología.

El paciente comienza sabiendo que el tratamiento no va a ser fácil ni rápido.

Se trabaja la respiración, la coordinación entre el aire y el habla y también la articulación.

Y, en lo psicológico, en mejorar la autoestima y la confianza en si mismos”.

Con mucho menos peso vive su tartamudez el periodista y conductor Samuel “Chiche” Gelblung: “Nunca me hice un trauma por eso, siempre me pareció un tema menor.

Arrancó en la adolescencia y no me molestaba.

Tengo un tío tartamudo que canta tango y él lo tenía más definido, porque no alcanzaba a articular las primeras vocales.

Yo arranco con la primera sílaba y la puedo estar repitiendo cinco veces.

Lo pescó bien Freddy Villlarreal, que me hace aún más tarta.

A veces se me nota, pero en general uso el tiempo disponible de pensamiento para armar la frase.

Lo que me molesta es cuando algún oyente me dice ‘pará de tartamudear’, porque es mi manera de hablar.

En los medios también estaba Yiyo Arangio, que transmitía fútbol y no se le notaba, pero fuera de la transmisión era impresionante”.

Si bien la cura y el control son posibles, la licenciada Castro afirma que “cuanto más chiquitos se los trate, es mejor.

Se previene y se puede curar en la mayoría de los casos.

Pero se trabaja hasta la adultez y se busca que la persona pueda manejar su habla en lugar de que la tartamudez lo maneje. Los procedimientos se automatizan a medida que se aprende el tratamiento y no se olvidan, es como andar en bicicleta.

Algunos lo logran más y otros menos. A ellos se le brindan herramientas y eligen en qué momentos utilizarlas.

Y en los que no pueden, se trabaja la aceptación.

Muchos eligen el canto o el teatro porque haciendo de otra persona no se traban.

Tomás Abraham o el padre Farinello son tartamudos, pero no se los escucha”.

“Con momentos de tensión o nerviosismo es cuando más aparece”, explica Iglesias, “por eso lo ideal es seguir haciendo un seguimiento y no dar el alta de un día para el otro. Se buscan conseguir diferentes reacciones ante los fallos de pronunciación para evitar el aumento de ansiedad y conseguir el control para poder dar las respuestas.

Con el tiempo, se hace natural”.

El guionista de El discurso del rey, David Seidler, también es tartamudo. Durante la preproducción de la película, Seidler se alojó en la casa de su tío David, también tartamudo, en Londres.

Y descubrió que su tío había sido paciente de Lionel Logue, la persona que atendió al rey Jorge.

Pero esa no es la única coincidencia entre la vida del guionista y la del rey.

Además de haber colaborado para concientizar sobre la tartamudez, Seidler consiguió algo más:
“Por primera vez sentí que tenía una voz.
Para un tartamudo, es un momento muy profundo”.

Por Leandro Filozof
VEINTITRES
elargentino.com

Especias para combatir los daños de derrame cerebral


Un fármaco derivado de la cúrcuma, la especia que se utiliza en las salsas de curry, podría ayudar al organismo a reparar los daños causados por un derrame cerebral.

Ésa es la conclusión de un estudio que los científicos del Centro Médico Cedars-Sinaí, en Los Ángeles, llevaron a cabo con conejos.

Tras haber obtenido resultados prometedores con animales, ahora planean realizar ensayos clínicos humanos.

El fármaco, como explicaron los investigadores en la Conferencia Internacional sobre Derrame de la Asociación Estadounidense del Corazón, que se celebra en Los Ángeles, logró llegar a las neuronas y reducir los problemas musculares y de movimiento.

Los expertos afirman que el estudio es el primer avance significativo en el desarrollo de un compuesto para ayudar a los pacientes que sufren derrame cerebral.

La cúrcuma es una planta que se ha utilizado durante siglos como parte de la medicina tradicional ayurvédica de India y muchos estudios de laboratorio sugieren que uno de sus componentes, la curcumina, podría tener varias propiedades beneficiosas.

Sin embargo, en su estado natural, la curcumina no puede atravesar la barrera hemotencefálica, que protege al cerebro de sustancias potencialmente tóxicas.

Los científicos estadounidenses modificaron a la curcumina y desarrollaron una nueva versión, llamada CNB-001, que puede atravesar la barrera hematoencefálica.

Las pruebas de laboratorio con conejos relevaron que el compuesto podría ser efectivo en humanos si se suministra en las tres primeras horas tras el derrame, que es el mismo período en el que funcionan los actuales fármacos trombolíticos que se dan al paciente para disolver coágulos.

Reacción en cadena

El doctor Paul Lapchak, quien dirigió el estudio, afirma que el medicamento parece tener un efecto sobre varios mecanismos críticos encargados de mantener a las células cerebrales vivas después de un derrame.

Aunque los ataque cerebrales matan a las células privándolas de sangre oxigenada, esto provoca una reacción en cadena que puede extender el área dañada y un aumento en el nivel de discapacidad que sufrirá el paciente.

Según el doctor Lapchak, el CNB-001 parece reparar cuatro "vías de comunicación" celular que se sabe son las encargadas de provocar la destrucción celular fuera de control.

"El CNB-001 tiene muchos de los mismos beneficios de la curcumina pero parece ser una mejor alternativa de tratamiento para el derrame agudo debido a que puede cruzar la barrera hematoencefálica" dice el investigador.

"El compuesto se distribuye rápidamente en el cerebro y modera varios mecanismos críticos involucrados en la supervivencia de neuronas", afirma el científico.

Sin embargo, el investigador agrega que aun cuando se planea llevar a cabo ensayos clínicos humanos, todavía llevará algún tiempo obtener un nuevo tratamiento.

El derrame cerebral es una de las principales causas de discapacidad en adultos.

Actualmente no existen tratamientos que puedan proteger a las neuronas después de un derrame cerebral.

Las terapias disponibles, como los fármacos trombolíticos, funcionan limitando los daños que pueden causar estos eventos en el cerebro, pero deben suministrarse inmediatamente después de que el paciente sufre el derrame.

Según la Organización Mundial de la Salud unas 5,5 millones de personas mueren a causa de un derrame cerebral cada año en el mundo.

Y quienes logran sobrevivir el evento experimentan discapacidad que puede ser desde moderada a grave, como pérdida de visión y/o habla y parálisis.

BBC

el-nacional.com

Pruebas genéticas revelan inesperadamente casos de incesto


Investigadores del Baylor College of Medicine en Houston empezaron a usar recientemente estas pruebas y descubrieron varios casos de probable incesto, señala el doctor Arthur Beaudet, presidente de genética humana y molecular en Baylor, que escribió sobre el problema el jueves en la revista Lancet.

Los exámenes, llamados patrones por polimorfismo nucleótido simple, permiten a los médicos escanear el genoma de un niño en búsqueda de copias adicionales o faltantes de algunos genes, lo que podría llevar a explicar su discapacidad.

Sin embargo, también pueden mostrar grandes trozos idénticos de ADN que un niño puede haber heredado de dos parientes muy cercanos relacionados, como un padre y una hija, lo que plantea problemas sociales y legales que las instituciones y la comunidad científica deben abordar, dijo Beaudet en una entrevista telefónica

"La preocupación principalmente resulta de la posibilidad de que los niños estén siendo sometidos a abusos en casa, con más frecuencia las niñas entre 12 y 16 años", expresó el investigador.

Las minusvalías son frecuentes en niños nacidos de relaciones incestuosas.

En el pasado, los médicos podían sospechar que un niño era el resultado de un incesto, dijo Beaudet.

"Ahora tenemos una prueba de rutina que hacemos en niños con discapacidades que lo hace obvio", añadió.

Médicos estadounidenses están legal y éticamente obligados a develar los supuestos casos de abuso a niños ante las autoridades.

"A menudo no lo sospechamos y el resultado del laboratorio llega como una sorpresa", indicó Beaudet.

Nancy Spinner, profesora de patología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, dijo que su equipo había hallado dos casos de incesto desde que comenzó a usar estas pruebas con la compañía de secuenciación de genes Illumina en mayo del 2008.

"En ambos casos, lo ves y te causa una pequeña agonía porque te das cuenta de que puede ser un gran problema.

Pero cuando contactamos al médico para saber más del caso, en ambas ocasiones se sabía", dijo Spinner en una entrevista telefónica.

"En un caso, el padre fue encarcelado por violación.

En otro, era un caso conocido de incesto", explicó.

Spinner indicó que su laboratorio aun tenía que ver un caso en el que el incesto no era conocido por el médico.

Beaudet y sus colegas se están contactando con grupos profesionales para establecer patrones que ayuden en esos casos.

Los casos de incesto hallados en las pruebas son lo que los investigadores llaman "hallazgo casual" y Spinner dice que probablemente se den más frecuentemente a medida que los científicos comiencen a explorar el poder de la tecnología genómica.

Diez años después de la primera secuenciación del genoma humano, las pruebas genéticas se están generalizando ya que la tecnología es cada vez más asequible.

abc.com.py

jueves, 10 de febrero de 2011

¿Es posible “mejorar” el cerebro?


La receta para mejorar el cerebro sería mucho más sencilla si los científicos comprendieran los mecanismos de la inteligencia con tanta precisión como, por ejemplo, la tonificación muscular.

Si tuviéramos una versión neuronal de la forma en que el levantamiento de pesas incrementa la fuerza, podríamos desechar de una vez el mito de las "abdominales" para el cerebro: es decir, la promesa de que ciertos sitios web, diversas formas de meditación, el consumo de arándanos, el chicle o la abundancia de amigos nos hacen más inteligentes y creativos, elevando nuestra capacidad para pronosticar la tendencia de las acciones con la fórmula de Fibonacci, recordar quién nos regaló una caja de bombones o entender el sistema de puntaje del rugby.
.
nota completa

Ponle fin a los paraisos fiscales

Organizaciones de todo el mundo lanzan una campaña para que el presidente Sarkozy se comprometa a poner fin al secretismo de los paraísos fiscales durante la cumbre del G20 que se celebrará este año en Francia.

Entre las organizaciones que impulsan esta campaña, presentada en el Foro Social que se está celebrando estos días en Dakar, se incluyen las españolas InspirAction e Intermón Oxfam, además de ONGD y coaliciones internacionales que promueven la justicia fiscal
.
info completa

miércoles, 9 de febrero de 2011

Usuarios de Facebook estarían propensos a sufrir trastornos alimentarios


Un estudio de la Universidad de Haifa (Israel), señala que los usuarios de Facebook son más propensos a sufrir trastornos alimentarios, como la anorexia, la bulimia o las dietas exageradas y que cuanto más tiempo pasen las niñas o adolescentes en Internet, más posibilidades tienen de desarrollar una imagen negativa de su cuerpo.

Este trabajo, liderado por los profesores Yael Latzer, Ruth Katz y Zohar Spivak, examinó los efectos de dos factores en el desarrollo de los desórdenes alimentarios en adolescentes: la exposición a los medios de comunicación y la autoafirmación.

Los resultados demostraron que, cuanto más tiempo pasaban las jóvenes en Facebook, más sufrían de enfermedades como la bulimia, la anorexia, la insatisfacción con su físico, una imagen negativa de ellas y una aproximación errónea a la comida.

generaccion.com

lunes, 7 de febrero de 2011

Llegó Island, el videojuego que sana la mente


El videdeogame "Island" está desarrollado durante los últimos cuatro años bajo el paraguas del consorcio europeo PlayMancer, formado por científicos y técnicos de seis países.

Es la primera vez que se desarrolla un juego específicamente para integrarlo en una terapia psicológica y que, además, interactúa con las emociones del paciente mediante biosensores.

El escenario Islands, según los primeros ensayos, es adecuado para inducir y regular determinados estados emocionales en personas con trastornos de alimentación y jugadores patológicos, como el enfado, la ira o el aburrimiento.

En ambos casos, son trastornos con un importante componente compulsivo.

El objetivo del tratamiento es mejorar el manejo de emociones negativas, la tolerancia a la frustración y aburrimiento, las capacidades de planificación y valoración de consecuencias a corto-medio plazo, los estilos de afrontamiento ante el estrés (autocontrol emocional, demora de la respuesta, capacidad de relajación y auto observación sensorial, el pensamiento alternativo y la toma de decisiones).

La terapia dura cuatro meses y antes de cada sesión semanal con el terapeuta, el paciente (de entre 18 y 35 años) juega durante entre 20 y 30 minutos bajo supervisión médica.

Durante el juego, una serie de biosensores registran sus reacciones fisiológicas como las pulsaciones o la respiración, y también detectan las expresiones faciales y la voz.

Es decir, las reacciones emocionales del paciente influyen en el desarrollo del juego.

El objetivo del juego es salir de una isla, "pero no a cualquier precio", dice Fernando Fernández Aranda, jefe de la Unidad de Trastornos de la Alimentación del hospital y uno de los coautores del proyecto.

No se trata de acabar el juego en el menor tiempo posible, sino que el paciente aprenda a controlar sus impulsos y a reaccionar con autocontrol y serenidad ante situaciones de estrés y frustración, añade Fernández.

En una de las pruebas, debe bucear en el mar: si está muy estresado o lo hace muy rápidamente, la barra de oxígeno va bajando.

De agotar el oxígeno, programa envía al paciente a una zona de relajación donde debe respirar profundamente para tratar de dibujar una constelación en el cielo y seguir con el juego.

Mediante la terapia cognitivo-conductual convencional, entre el 75% y 80% de pacientes superan la ludopatía, dice Susana Jiménez Murcia, jefe de la Unidad de Juego Patológico del hospital y otra de los responsables clínicos del proyecto.

Con relación a la bulimia nerviosa y otros trastornos de la alimentación, se suelen recuperar el 65% de pacientes, indica Fernando Fernández.

El uso complementario del videojuego puede incrementar la eficacia de la terapia, señalan los investigadores.

elargentino.com

Crean juegos virtuales para ayudar a pacientes con dolor


Los pacientes con quemaduras severas tienen que pasar por tratamientos prolongados que les provocan dolores inenarrables. Y para muchos, es tan dolorosa la etapa de recuperación como la propia quemadura inicial.

Para aliviar esos síntomas, los profesores Hunter Hoffman y David Patterson del Centro de Quemaduras Haborview de la Universidad de Washington, en Seattle dieron luz a Snow World, un juego en 3D que está ambientado en un cañón congelado.

El juego, basado en los avances científicos de la última década sobre la investigación del dolor, genera en el paciente tanta atención que ya no le queda resto para procesar las señales del dolor.

Para jugar, los pacientes usan un casco conectando a un mundo virtual y audífonos para cancelar el sonido, lo cual interrumpe todos los sonidos e imágenes asociados con el doloroso tratamiento.

Según el profesor Hoffman, el objetivo del juego es "lograr una experiencia que atraiga toda la atención del paciente y básicamente permitirle que escape de su dolor".

Y agrega: "Debido a que el dolor tiene un componente psicológico tan fuerte, se deben utilizar tratamientos psicológicos para contrarrestar el dolor".

elargentino.com

domingo, 6 de febrero de 2011

La información no es conocimiento


Estás tirado en el sofá de tu living, mirando un nuevo episodio de la serie Justified, cuando te acordás que tenías que hacer algo en la cocina.

Te levantás, das diez pasos, y justo cuando te acercás a la heladera “¡puff!”, te das cuenta de que te olvidaste lo que venías a hacer.

Te quedás perplejo por un momento, encogés los hombros y volvés al sofá.

Tales lapsos o lagunas mentales nos suceden tan a menudo que no les prestamos mucha atención.

Decimos que son meras distracciones o, cuando nos ponemos viejos, achaques de la edad.

Sin embargo, estos incidentes revelan una limitación fundamental de nuestras mentes: la pequeña capacidad de memoria que tenemos.

La facultad de retención es concebida por los científicos del cerebro como un almacén donde guardamos el contenido de nuestra conciencia, donde fluyen nuestras impresiones y pensamientos a lo largo del día.

En los ’50, el psicólogo George Miller afirmó que nuestros cerebros sólo pueden retener alrededor de siete piezas de información simultáneamente.

Algunos piensan que es mucho y aseguran que tenemos una capacidad de trabajar con tres o cuatro elementos.

La cantidad de información que ingresa a nuestra conciencia en cualquier momento es conocida como “carga cognitiva”.

Cuando nuestra carga cognitiva excede la capacidad de nuestra memoria, nuestras habilidades intelectuales son abatidas por un golpe.

La información entra y sale tan rápido de nuestra mente que no la podemos retener. Es por eso que no pudiste recordar lo que fuiste a hacer a la cocina.

La información se desvanece antes de tener la oportunidad de transferirla a nuestra memoria de largo plazo y convertirla en conocimiento.

Recordamos menos y nuestra habilidad de pensar crítica y conceptualmente se debilita.

Una memoria sobrecargada también tiende a aumentar nuestras distracciones.

Pedagogos y psicólogos saben que si le das mucha información a un estudiante muy rápido su capacidad de comprensión se degrada y no aprende nada.

Ahora que estamos todos inundados de bits y demás piezas de información como nunca –gracias a la increíble velocidad y volumen de datos de nuestras redes sociales y gadgets– todo el mundo se podría beneficiar al saber cómo la carga cognitiva influye en nuestra memoria y pensamiento.

Cuanto más al tanto estemos de lo frágil que es nuestra memoria, seremos capaces de administrar mejor el flujo de información que llega a nosotros.

Hay ocasiones en las que querés estar inundado de mensajes y toda clase de información. La estimulación y la sensación de conexión pueden ser emocionantes y placenteras.

Pero es importante recordar que, cuando se trata de la manera en que funciona nuestro cerebro, la sobrecarga de información no es sólo una metáfora, es un estado físico.

Cuando estás realizando una tarea muy importante o complicada, o cuando simplemente querés disfrutar de una experiencia o de una buena conversación, es mejor cerrar la canilla de la información al menos por un rato.

Nicholas Carr es autor del reciente libro The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains.

Por Nicholas Carr

pagina12.com.ar